Además del turismo y los veranos cada vez más
tropicales, nuestra ciudad ofrece una amplísima oferta cultural que nos vincula y hermana cada vez más con Brasil.
Diego Oscar Ramos
Si es en las
prácticas humanas concretas donde se reafirman las mejores intenciones
políticas, la integración con el Brasil funciona en nuestra ciudad con una
fuerza que trasciende por mucho la existencia del Mercosur. Y si desde los 70
donde Vinicius visitaba con frecuencia el Río de la Plata músicos como Agustín
Pereyra Lucena, Guillermo Reuter o el Mono Izarrualde hicieron historia
recreando con talento propio la riqueza de géneros musicales brasileros, las
dos últimas décadas muestran un crecimiento notable de la presencia verdeamarela en Buenos Aires: ciclos
radiales, restaurantes típicos, una fuerte acción cultural de la embajada,
agrupaciones culturales como Me leva que eu vou y todo tipo de propuestas
musicales. “Nuestra ciudad es como una contracara de Río de Janeiro y tiene
algunas similitudes con São Paulo, nuestro público siempre es muy curioso con
la música y con la brasileña hay una historia de amor que se remonta a muchos
años en el tiempo, bastante antes de los famosos viajes de Vinicius, los
artistas brasileños venían a actuar en las radios, cuando se cantaba en vivo
con auditorio, Carmen Miranda hizo su primera actuación internacional en Buenos
Aires y llegó a ser tan popular que los diarios porteños la llamaban nuestra
Carmencita”, explica Juan Trasmonte, productor del programa “Club Brasil” (FM
Milenium 106.7, sábados de 21 a
23) y programador de ciclos especiales en el local Notorius. Para el también
productor discográfico, “a partir del Mercosur y del incremento del turismo en
la doble vía también se inicia un tráfico musical, gente que lleva y trae
música en principio por cuestiones afectivas, por remitirle a un viaje feliz o
un amor de verano, pero termina generando una expansión”. En ese impulso,
Trasmonte menciona que son muchos ya los argentinos que eligieron la
musicalidad del país vecino como forma de expresión por lo que “estudian aquí y
viajan a Brasil para hacer talleres, perfeccionarse o simplemente intercambiar
experiencias o alimentar esa pasión y lo más interesante es que son mucho más
fluidas y frecuentes las relaciones entre artistas argentinos y brasileños”.
Uno de estos
músicos es María Constanza Bisogno, cantante, guitarrista y compositora, quien
suele presentar junto a su “Trío Bahianidade” la traducción musical del amor absoluto por lo que aprendió viviendo dos años
en el nordeste brasileño. “Estoy en mi país para contar mis pequeñas grandes
historias de mi querida Bahía y para transmitir mi pasión por la música de esa
tierra, por esa cultura y esa magia inexplicables”, cuenta la compositora,
quien complementa sus shows con propuestas educativas de carácter integrador.
“Aquí hay muy buenos músicos argentinos que sienten profundamente y se empapan
de la música brasileña e intentan recrear también el clima que se vive, desde
las rodas de samba, bailes de forró, que son encuentros más populares, pasando
por shows que hacen referencia a otros géneros y artistas como Caetano, Gil,
Djavan o Ivan Lins hasta la bossa nova”, agrega Bisogno, para quien trabajar
con este tipo de géneros implica poder darle al público formas intensas de
alegría y de alguna manera, hacerlo viajar con la música. ¿Cómo recibe Buenos
Aires esta ofrenda? “Esta es una ciudad cosmopolita, abierta a cualquier
posibilidad de arte, un suelo fértil donde podemos mimetizarnos e imitar esta
otra cultura porque traemos una plasticidad genotípica”, dice la guitarrista. Y
menciona artistas a descubrir, como los sambistas “Malandragem”, Renato dos
Santos, “Nativos de Arenguepe”, blocos de samba reggae como “Orquesta Escuela
Itinerante” (OEI) o “Me leva que eu vou”, bossistas como Maria Paula Godoy,
Josi Dias, “Quatro em Bossa” o “La
Djavanera ” y ases del forró como “Banda Mandacaru”. También
especialistas en Bahía como “A lua me leva” y “Sambatuque”. Todos tienen
actividad bastante frecuente en la ciudad y alcanza con revisar sus perfiles en
redes sociales como para empezar a comprender la dimensión de esta tendencia. O
escuchar también un ciclo como “Canta Brasil” (FM Palermo 94.7, viernes a las
19), como recomienda la creadora del “Trío Bahianidade”. Y si los porteños
solemos tener fama de poco relajados y apresados por una preocupación casi
permanente, nada mejor que dejarnos habitar por lo que para Bisogno está
presente en los géneros musicales brasileros: “alegría, libertad, calor, música
y danza”. El remedio anti dureza está al alcance de todos.

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