“El arte cura
en cualquiera de sus formas”
A partir de su
participación en televisión, se convirtió en uno de los bailarines de formación
clásica más populares de nuestro país. En esta
entrevista asegura que el escenario es un ámbito sagrado y aclara que
es el bailarín quien le da esa dimensión al dedicarse a su trabajo con amor,
respeto y dedicación. Y no importa si baila en el mejor teatro del mundo o en un estudio de
televisión.
Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Noviembre 2012
Hay que ver a Hernán Piquín en
movimiento, sea cual fuese el ámbito donde su cuerpo trace formas en el aire,
para sentir que el ser humano tiene posibilidad de dialogar con lo más sagrado
a través de la corporalidad. Y la naturalidad con que hace parecer simples a
los más complejos pasos de la danza clásica es la herramienta más eficaz que
tiene para provocar entusiasmo en todo tipo de personas, incluso las que nunca
han estado relacionadas con espacios de arte. Y si bien su actual popularidad
se debe en buena parte a la gran exposición a que lo ha sometido su
participación en un certamen del prime
time televisivo argentino como Showmatch,
ciclo que ganó el año pasado y en el cual sigue participando, fueron virtudes suyas
como el talento y el carisma las que se terminaron imponiendo dentro de un
esquema de espectáculo comúnmente organizado a base de perseverancia o
escándalo. Claro que para quien ponga
aquí un juicio que vea el trabajo televisivo
de quien fuera por años primer bailarín del Colón en la televisión como un
oasis dentro de un desierto, se enfrentará con más de una idea central para
Piquín.
Es que si
alguna vez expandió con éxito y sin prejuicios su radio de acción como bailarín
clásico al participar de telenovelas o películas de cineastas míticos como
Leonardo Favio, el ingresar al universo de los concursos de baile debe de
haberle dado más de un nuevo sentido a su desempeño como artista del cuerpo.
Nunca da la sensación al verlo en cámara, ni siquiera cuando se ha intentado
que sea parte de la fase escandalosa de estos shows, que esté haciendo algo en
lo que no se sienta comprometido. Seguramente haya en esta presencia íntegra en
lo que hace, lo mismo que pasa al verlo en vivo en la obra Freddie donde homenajea al cantante inglés fundador del grupo
inglés Queen, una clave para
comprender parte de su magnetismo. Y en este aspecto de su personalidad,
también podrá buscarse razones del éxito que tuvo en televisión junto a su
pareja de baile Noelia Pompa, quien por bailar con estética y potencia hace
olvidar su tamaño físico pequeño. De
alguna forma, también Piquín combina en su personalidad tanta fortaleza como
fragilidad, aspectos que todo arte profundo integra. Y de los que el bailarín
sabrá reflexionar en esta entrevista.
- ¿Cuál es el primer recuerdo que tenés
sobre percibir con placer al cuerpo en movimiento?
- Cuando veía
en Canal 7 un programa que se llamaba “Noches de Gala”. Ahí comenzó todo, tenía
cuatro años y le dije a mi mamá que quería bailar.
- Solés mencionar que te sentiste
acompañado en esa decisión. Y que tu
madre fue importante para impulsar tu vocación. Has contado que se te llevaba
muy temprano en tren, desde el gran Buenos Aires, a la escuela del teatro
Colón.
- Tal vez
algunas personas piensan que cuento esto como un sacrificio. Y en cierto punto
lo es, pero no quiero decir eso, porque mis recuerdos no tienen esa carga. Más
bien recuerdo que en la mayoría de las veces el que se levantaba antes y
despertaba a mi mama era yo. No quería faltar nunca, estaba muy motivado con
eso. Ahora, con el tiempo, me doy cuenta que era un chico muy enfocado. Y eso
provenía de mi vocación, de la claridad que tenía con lo que quería y me
gustaba. Para mi madre seguramente fue un sacrificio, ella era la que me
llevaba. El enfoque mío era bailar y el de ella era verme feliz. Por eso lo
hizo.
- ¿Cuándo sentiste que estabas en un
camino serio de trabajo con el que te comprometieras?
- A los 10
años, cuando ingresé al teatro Colón. Lo que te puedo decir ahora, viendo todo
en retrospectiva, es que nunca perdí el enfoque en mi sueño. Desde esos 4 años
que te cuento, hasta cuando ingrese al Colón, supe qué era lo que tenía que
hacer. Tenía la sensación de seguridad de estar haciendo lo que quería hacer.
Nunca tuve problemas con el compromiso, ni con la disciplina o la
responsabilidad. Te puedo decir que el compromiso más importante de mi vida fue
el que tuve con mi sueño. Creo que todas las personas deberían comprometerse
con sus sueños y estoy seguro que esa clase de enfoque es lo que hace que se
manifieste. En este caso estamos hablando de la danza, pero lo podés llevar a
cualquier aérea de la vida, incluso a las más insignificantes.
- Isadora Duncan (1877-1927), mítica
renovadora de la danza clásica, escribió esta frase: “Ninguna pose, ningún
movimiento, ningún gesto es bello en sí. Todo movimiento es solamente bello
cuando es expresado con verdad y sinceridad”. ¿Qué sentís con esta idea?
- Estoy totalmente de acuerdo. El movimiento
en sí es neutro, es sólo movimiento. Se hace bello cuando lo interpretan. Ahí
ya está la calidad del artista y también su don para transmitir.
- En tu carrera has protagonizado
grandes clásicos del repertorio mundial de la danza. ¿Qué te han ido dejando
además del desafío técnico que impliquen?
- Como persona
me dejó conocer distintos países, culturas o parteneire. Como artista me dio la posibilidad de viajar por el
mundo y compartir escenarios con grandes como Julio Bocca, Cecilia Figaredo,
Alessandra Ferri, Ceclia Kerche y otros grandes artistas de todo el mundo.
También conocer teatros importantes como el Bolshoi de Moscú, el Opera de
París, el Opera de Sidney y muchos otros teatros.
- Y ¿cómo es la preparación intelectual,
física y espiritual ante ellas?
- Uno llega a la preparación física,
intelectual y espiritual por medios de ensayos, disciplina, enfoque. Y sobre
todo amor por lo que uno hace, que es la clave para que un personaje sea rico y
uno pueda llegar a la gente. Además de que uno se sienta pleno y completo. En
mi caso, los personajes de carácter fueron siempre los que más me llegaron, si
bien también hice los roles principales de los ballets clásicos. Si tuviera que
elegir, elegiría “El Corsario” y “El lago de los Cisnes”.
Zonas expresivas
- Progresivamente fuiste ampliando tus
zonas expresivas, desde actuar en telenovelas a la máxima exposición mediática
actual. ¿Qué une y qué separan todas esas formas de manifestarte
artísticamente?
- A esto te
puedo agregar que también incursioné en el cine con Leonardo Favio (Nota de la Revista: se refiere al film “Aniceto”, de 2008) y creo que a partir de ello se me abrió el
campo laboral en el cine, la televisión y el teatro. Hoy me toca vivir este
paso por la popularidad, no quiero decir mediática porque se confunden con el
escándalo. Yo soy cero escándalos. Y como
ya lo dije, para mí bailar en Showmatch
es como bailar en el Bolshoi de Moscú. Lo hago con el mismo amor, pasión,
entrega y enfoque.
-La sacralidad que algunos artistas le dan
al escenario, si es que estás de acuerdo con esto, ¿sentís que se da tanto en
grandes clásicos del ballet como en un teatro de revistas?
- Yo creo que
el escenario de por sí es sagrado. Y no tiene nada que ver si es en un estudio
de Ballet, un programa de televisión o un escenario. Pero creo también que es
uno el que tiene que hacer de ese lugar algo sagrado, por medio del respeto, la
dedicación y el amor a lo que uno hace.
- En su autobiografía, el bailarín y
coreógrafo Maurice Bejart menciona que en muchas etapas de su carrera
necesitaba permanecer en un estado de creación constante, para no caer en la
angustia. ¿Qué sentís con esto?
- Creo que
Maurice fue, es y será uno de los más grandes coreógrafos de la historia. Tuve
la suerte de conocerlo personalmente y el privilegio de recibir una propuesta
laboral de él mismo en esa reunión, la cual no puede aceptar por la parte
económica lamentablemente. Cada uno es único e irrepetible, creo que si Maurice
sentía eso, es lo que lo hizo más genio aun, porque era un ser en constante
evolución y en constante creación.
- ¿Y cómo opera en vos la creación?,
¿sentís que cura, pospone o anula angustias existenciales?
- Yo no soy
coreógrafo por ahora, me siento un instrumento de ellos. Soy un bailarín
que se adecúa a los pedidos de los coreógrafos. Y trato de tener un feedback
con cada uno para poder así tener un granito de arena en la creación de la
obra. Y para mí el arte cura en cualquiera de sus formas.
- Quiero compartir con vos, para que me
digas que sentís, otra frase de Bejart: “La comprensión es siempre más profunda
cuando pasa por el cuerpo. El cuerpo está siempre en primer lugar. El cerebro
reaccionará enseguida. Es preciso que la carne, las del bailarín y la del
espectador, esté inicialmente atenta”.
- Creo que los
bailarines tenemos esa posibilidad de poder interpretar, sentir y expresar lo
que pide un coreógrafo o lo que te pide la música con el movimiento. Tenemos
esa suerte, lo que un actor lo dice con las palabras el bailarín lo dice con el
cuerpo.
Razones valiosas
- Con tu trabajo en televisión, se ha
remarcado públicamente el hecho de que, como se dijo con otras figuras
prestigiosas de la danza en otros momentos, tu acción era un paso importante
para popularizar la danza.
- Estar en un
programa popular como “Showmatch”, que te hace llegar a millones de hogares, es
poder mostrar lo que es la danza. Y quizás los televidentes, niños,
adolescentes y adultos tengan la posibilidad de decidir que lo que quieren
hacer es bailar.
- ¿De todas las discusiones de colegas
tuyos de la danza con respecto a tu participación en el programa, donde podría
decirse que no valorizaban realmente tu trabajo o desestimaban la importancia
de este rol nuevo para un bailarín clásico, quedó afuera alguna cuestión
esencial por decir? Sospecho que puede haber razones valiosas en el llevar lo
que sabés como bailarín formado tradicionalmente al programa. Y también en
aprender cosas que vos no sabías sobre otros aspectos que quedan fuera de tu
formación.
- No siento
que nada quede afuera o que alguien quedó afuera. Es más, siento que muchos
dicen que no ven el programa y la realidad es que lo terminan haciendo. Creo
que lo que se demostró el año pasado con el triunfo de este trío Anchipi,
Noelia y Piquín es sentir y estar convencido de que “Sí se puede” (Piquín usa una frase que se ha utilizado en
el ciclo como lema para respaldar la participación de concursantes con
capacidades diferentes). Creo que lo que hicimos el año pasado fue
demostrarle a la gente que no importa quién, ni dónde ni cuándo hacer las
cosas.
- ¿Qué te dejó como aprendizaje el trabajo
con Noelia Pompa y tu coach, Mariela Anchipi?
- Me dejó
mucho aprendizaje. Lo que me gustó de Noelia fue su perseverancia, su querer
ser reconocida como lo que es y dejar atrás el mote de “la enana”. De Anchipi,
¿qué puedo decir? La conozco desde los 11 años, es una persona hermosa, con una
familia hermosa, donde siempre está presente la palabra amor y aceptación.
- ¿Y qué dirías de Marcelo Tinelli como
improvisador y conductor de energías divergentes?
- Marcelo
tiene un manejo increíble de la energía. Para mi juicio, esa energía surge de
una persona clara y completa, que está muy bien consigo misma. Creo que su
carisma está en ser tal cual es. Es una bendición poder trabajar de lo
que a uno le gusta, lo que uno ama y que tu fórmula sea ser tal cual sos.
Y que en este caso no sólo sea para tu vida, sino para tu trabajo.
- Sobre Freddie Mercury, he leído que
mencionaste como inspiradora a su intensidad. ¿Qué tan importante es ese
aspecto en un artista y en cualquier ser humano?
- No sé si es
un aspecto tan importante, creo que sólo es una característica. Hay personas
que fueron mucho menos intensas en su carácter, pero con una gran intensidad
espiritual. Y seguramente debe haber ejemplo para todos. Para mí, el aspecto
más importante es el enfoque, la intención clara. Al hablar de lo que me
inspiró, me refería específicamente a esta obra, su intensidad para vivir su
vida es lo que me inspiró a hacer este papel intenso.
- Y sobre sus posibles excesos, ¿qué
sentís que aprendiste de esa faceta suya?
- No puedo
decirte mucho al respecto. Esa fue la experiencia que eligió y él sabrá lo que
tuvo que aprender de ella. Si bien no tengo juicios sobre eso, sí te puedo
decir que es una experiencia totalmente alejada de mi realidad: nunca estuve ni
cerca de ese ambiente y creo que debe ser una experiencia basada en el dolor,
donde las personas involucradas no se dan cuenta que desde ese lugar no se
puede crear una realidad clara y con luz.
- En Mercury parece haber tenido mucho
peso la figura de su madre, algo que está reflejado en la obra. Pero no se
habla tanto de su padre. ¿Qué sentís con respecto a la importancia que tiene el
buen vínculo con ambas figuras, tanto la madre como el padre?
- Por lo que
sé, tuvo un vinculo unido a su madre de chico, pero después no tanto. Lo sé por
personas que compartieron su vida y no sé mucho de su relación con su
papá. De todas formas, esos vínculos influyen directamente sobre la
personalidad de las personas, de diferentes maneras de acuerdo a la experiencia.
Creo que el vínculo más importante es el que tiene uno consigo mismo, con su
corazón, con alma, con su Dios o como cada uno quiera llamarle.
- ¿Y creés que el arte ayuda, a quien lo
manifiesta y quien lo contempla, a trabajar conflictos anímicos o psicológicos?
- Sí, como te
comenté antes, el arte cura, conecta en las personas, tanto en el artista como
en el espectador, un canal directo al corazón de cada uno. Por eso emociona y
por lo mismo uno se siente bien.
- Como artista, ¿qué sentís como tu máximo
don y tu mayor responsabilidad?
- No sé si
tengo máximos dones. Soy una persona sencilla y común que ama y respeta lo que
hace. Desde muy chico estuve enfocado en lo que quería hacer y hoy, mirando
atrás, estoy muy feliz con lo que fui, con lo que soy y seguramente con lo que
voy a hacer. Tengo miles de propuestas y está en uno transformar la propuesta
aceptada en el mejor éxito.
BIOGRAFÍA
1973. Nace en Los Polvorines, noroeste del Gran
Buenos Aires, el 13 de noviembre.
1983. Ingresa en el Instituto Superior de Arte
del Teatro Colón.
1985. Es invitado como estudiante de honor por
la Escuela del English National Ballet, de Londres, donde se lo nombra bailarín
solista y bailarín principal en Le Jeune Ballet de France, en París.
1992. Ingresa al Ballet Estable del Teatro
Colón. Dos años después trabaja como
primer bailarín en el Ballet Argentino de Julio Bocca, con quien realiza giras por Europa,
Asia, África y América.
2000. Ingresa en el Smuin Ballets/SF, San
Francisco Ballet, con el que interpretó “Medea”, “Q a V” y “Homeless.1”. Recibe el premio Clarín Espectáculos
como bailarín del año.
2001. Es premiado como bailarín del año por el
periódico San Francisco
Chronicle, de California.
2002. Reemplaza a Julio Bocca en el rol
principal del espectáculo “Boccatango” que se presentó en el Jackie Glackson
Theater, de Miami.
2003. Protagoniza la obra “Septiembre”, creada
por la asistente de Julio Bocca Andrea Candela especialmente para él y su
compañera de baile Cecilia Figaredo, en el Teatro Ópera de Buenos Aires.
2004. Protagoniza “Orfeo” en el
Teatro Ópera de Buenos Aires. Estrena “Tango, Aquelarre y Ketiak” en
el Centro Cultural Borges, con coreografías de Ana María Stekelman y Oscar
Aráiz.
2005. Participa de la “Gala de los ochenta años”
del Ballet Estable del Teatro Colón. Recibe los premios María Ruanova por el Consejo
Argentino de la Danza y el Clarín Espectáculos como figura de la danza.
2006. Estrena “Hernán Buenosayres, ángel
y demonio”.
2007. Es bailarín principal del Ballet del
Teatro Colón.
2008. Protagoniza la película “Aniceto”,
de Leonardo Favio. Recibe los premios Clarín Espectáculos
como actor revelación, Cóndor de Plata como actor revelación y premio Sur como
actor revelación en cine.
2009. Actúa en la telenovela "Herencia de amor", por la señal Telefé. Es nominado
a dos premios Clarín Espectáculos como actor revelación y figura de la danza.
2010. Entrena
al boxeador Fabio “La Mole” Moli, para el concurso televisivo “Bailando por un sueño”, del
que termina siendo ganador, dentro del programa “Showmatch”.
2011. Participa como bailarín, junto a Noelia
Pompa, del mismo certamen televisivo. Y terminan siendo la pareja ganadora.
2012: Recibe el premio Estrella de Mar por el
mejor espectáculo de danza, por la obra “Freddie”.





1 comentario:
Maravillosa y esclarecedora entrevista. Muy sensible y a la vez precisa.
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