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8.12.25

Alquimia sonora brasilera

 

Guía para escuchar “A tabua de esmeralda”,

de Jorge Ben


    En 1958, la bossa nova, a través de la guitarra y la voz del baiano Joao Gilberto, generaba una mutación calma y compleja del samba brasilero. Unos pocos años después, en 1963, el músico carioca Jorge Ben se montaba en esos climas, para inventar un toque de guitarra y una manera de cantar que aportaron nuevos sabores de negritud, tanto afrobrasileras como ligados a rítmicas de la música negra norteamericana. Lo que pocos podrían haber imaginado es que en 1974, hace ya medio siglo, con la sapiencia de una carrera de más de una década, el guitarrista de Río de Janeiro le dedicaría un disco entero a la alquimia, que se convertiría en uno de los álbums conceptuales más celebrados de la historia entera de la música popular brasilera: “A tábua de esmeralda”. 




REVISTA THC - junio 2024

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6.8.10

Martín Buscaglia


Música, juego y ritual

 Las canciones del músico uruguayo, cada vez más escuchado en nuestro país, saben darle a lo lúdico un lugar central en su arte vanguardista.

Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - 2010

         
       Quien es hoy uno de los músicos más vanguardistas del Uruguay, nació en Montevideo, en 1972 y creció en una familia donde la música era un alimento cotidiano y celebrado, ya que su padre Horacio, reconocido publicista y músico, solía componer canciones junto a figuras hoy legendarias de la música uruguaya como Eduardo Mateo y Rubén Rada. Y Buscaglia niño vivió estos encuentros que duraban hasta altas horas de la madrugada, mientras intentaba dormirse, con el oído atento a los sonidos que se gestaban en su casa. “Tengo el recuerdo de mi viejo faltando a trabajar por haberse quedado a componer una canción hasta las cinco de la mañana, era muchísimo más importante quedarse haciendo un tema”, cuenta hoy quien supo ser telonero en su país de artistas como Jorge Drexler, Caetano Veloso, Arnaldo Antunes, Charly García o Luis Alberto Spinetta y que hoy tiene un peso propio con discos como Llevenlé (97), Ir y Volver e Ir (04),El Evangelio Según Mi Jardinero (06) y Temporada de Conejos (09), la mayoría editados en Sudamérica y Europa. Y si algo vincula a toda su obra, además del cuidado artesanal de las canciones en sus letras y músicas, es un sentido preciso del juego, tanto en el uso de instrumentos no convencionales como en su rol de Hombre Orquesta, cuando construye música con capas superpuestas de sus propias intervenciones instrumentales, aunque sea seguramente lo más sorprendente el verlo disfrutar como un niño cuando toca, con sus guitarras o con juguetes electrónicos de los años ´80.
         “Me gusta la dicotomía entre el lado naif de un juguetito y la violencia tecnotrónica que puede albergar en su interior, también el generar emoción con objetos por naturaleza insensibles y baratos, siempre me interesó el hacer música  con cosas que no fueron hechas con ese fin, a las cuales tenés que entregarte de manera más intuitiva, pero también me interesa, y mucho, hacer música con instrumentos nobles y clásicos, el piano, la guitarra acustica, el bajo o el tambor”, asegura el músico, cuyo componente de juego va bien más allá de lo visible de lanzar sonidos de un juguete. Todo su arte, que combina múltiples tradiciones y estilos, deja resonar un espíritu de niño eterno, al que se le permite todo tipo de experimentación, seguramente por esa gracia que a todo adulto le da el conectarse con la energía de los chicos curiosos. “Realmente disfruto, fluyo y puedo sonreír durante mucho rato, porque estoy pasándola bien (en un concierto), pero si hiciera eso muy solemnemente sería más evidente el lado ritual”, especifica Buscaglia, poniendo el ojo en el componente de rito presente en todo juego hecho con intensidad, como lo puede ser la música. Por eso, agrega: “El juego es un ritual y el ritual también es un juego. Los rituales son combinaciones  poderosas, como las corridas de toros, las payadas, el mate, las misas, lo lúdico es un ritual, son dogmas autoimpuestos que se transforman en picaportes. La relación sería la de la ganzúa y el ojo de la cerradura”. Lanzando claves que evidencian su goce con el lenguaje y su placer en dejar claves ingeniosas para ser reveladas con ingenio, el músico aclara más las relaciones puestas en juego: “La música está relacionada con la religiosidad, uno se inventa un dogma, elige de qué manera decir las cosas y colocarlas en el tiempo, para construir el ojo de una cerradura lo bastante grande como para que puedas mirar y en cualquier momento maravilloso pasar a otro lugar, lo que me parece la función más noble que tiene el arte, para transportarte a otro lugar y hacerte levantar un poco los pies del suelo”.
         Jugar entonces con la música puede generar un efecto espiritual. “Estoy seguro de eso y puede estar en una música de tres minutos que te hace bailar, que de hecho es algo muy relacionado con la religión, con el trance”, reflexiona el artista cada vez más popular en Argentina y piensa en el lugar que la experimentación tiene en su forma de hacer música: “Tiene mucha importancia en los momentos previos, como forma de autoexploración y de forzar mis límites, pero una vez que grabo o que toco en directo, ya nada es un experimento, todo son decisiones conscientes de las que tengo que hacerme cargo, incluso cuando improviso, que de hecho es el momento en que más concentrado hay que estar, por eso me interesan y enseñan  igualmente el orden y la  disciplina, como la inspiración y el misterio”. Muchos de estos elementos los ha encontrado y disfrutado en músicos que lo formaron, como los norteamericanos norteamericano Jonathan Richman o Tom Waits, a quien llama “lúdico y lúcido, niño sabio”, tanto como sus coterráneos Eduardo Mateo y Rubén Rada o los brasileros Jorge Ben, Tom Zé o Hermeto Pascual, uno de los máximos referentes de  un arte virtuoso que mantiene vivo el sentir mágico infantil. En su caso, el Martín Buscaglia que hoy puede hacer música con un Simon, aquel juguete con forma de plato volador que ponía en juego la memoria de los chicos de los 80, tanto como el que le da actualidad sonora a géneros poéticos medievales, ya se podía presagiar en sus elecciones lúdicas infantiles. “Cuando era chico jugaba al fútbol en la calle, sin parar, a la bolita, mucho, y al mismo tiempo escribía un diario en la escuela, dirigía una murga de niños en el barrio, escribía cuentos, componía canciones y al mismo tiempo era súper callejero”, cuenta Buscaglia y nada cuesta imaginárselo, siendo el chico más juguetón y el más serio, como ahora.

5.11.08

Jorge Ben Jor


Alegría carioca

Es uno de los músicos más queridos de la música popular brasileña. Su esquema nuevo para el samba unió raíces afrobrasileras con la black music norteamericana.

Diego Oscar Ramos – Nov.08 

      
Famoso por su swing danzante desde su debut en 1963 con el simple Mais que nada, una de las canciones brasileras más regrabadas, su música sigue celebrando con simpleza a la alegría, las relaciones armónicas, la amistad, el amor, la conquista amorosa como arte, el buen fútbol y una religiosidad festiva que incluye la Alquimia y tiene en San Jorge a su máxima figura protectora. Nada hay más alegre en el mundo que uno de sus conciertos aseguró Caetano Veloso y ese poder lo conocemos de cerca todos los argentinos, ya que el pulso central de ese ritual de casamientos o aniversarios que llamamos carnaval carioca – el centro mismo de las fiestas donde se reparte cotillón, silbatos y se afloja hasta el más contracturado – está basado en clásicos suyos como Tah Majal, Zazueira o País Tropical. 
     Para completar con algunos datos racionales ese registro corporal sobre los efectos inmediatos de su música, podría agregarse que lo han versionado desde Marisa Monte, Sergio Mendes o el mismo Caetano a Ella Fitzgerald, Al Jarreu, Dizzy Gillespie o hasta Black Eyed Pees. Y también recomendar discos como el Acústico MTV (02), A tabua de esmeraldas (1972) o el inaugural Samba Esquema Novo (1963), como posibles puntos marcados en una obra con casi 40 discos y más de cuatro décadas. Valga esta entrevista por mail, con su gramática de velocidad, brevedad y ausencia de repreguntas, para saber cómo piensa hoy una de las figuras esenciales de la música popular brasilera de los últimos 50 años.

- ¿Qué es lo que continúa sintiendo con la música, como realizador y oyente, después de tantos años de carrera? 
- La música es lo que más me gusta hacer, soy un poeta urbano suburbano. Escucho de todo.

- ¿Cómo es que salió su famosa batida de guitarra, aquella que dio motivo al nombre Samba esquema novo?
- Siempre gusté de samba, bossa nova e hice una mezcla para que salga mi swing.

- Siempre adoré en su música su sentido de alegría vital...
- Sí, todas mis músicas tienen una historia y terminan siempre con un final feliz. Me gusta mucho la vida, por eso hago música para que las personas estén felices.

- Y de la música, dentro y fuera de Brasil, ¿qué artistas le dan ánimo positivo cuando escucha un disco de ellos?
- Soy muy fan de João Gilberto, me gusta escuchar sus músicas y me gusta oírme también.

- ¿Qué está escuchando de las nuevas músicas en Brasil?
- Me gusta de todo, desde clásicos hasta rock. 

 - ¿En qué músicos de hoy siente que ha dejado una influencia fuerte? 
- Max de Castro, Jairzinho entre otros. 

- ¿Qué discos fueron importantes en su formación musical? 
- Todos fueron importantes, pero el que marcó fue Tabua de esmeralda.

- ¿Y sus productores? ¿Quiénes fueron marcantes?
- André Midani, fue muy importante en mi carrera.

- Estos años han salido dos biografías importantes sobre figuras de la música popular brasilera que tuvieron mucho contacto con usted, Roberto Carlos y Tim Maia. ¿Qué diría hoy de ellos?
- Muchas cosas, intercambiamos muchas experiencias musicales y de vida. 

- ¿Qué sintió con la partida de Maia? ¿Ha mudado alguna idea particular sobre la relación entre el uso de drogas, alcohol y la música? ¿Qué diría sobre eso para la nueva generación?
- No sé, no conozco drogas. En cuanto a Tim, teníamos una buena relación, y lógicamente me pongo triste de perder un amigo. 

- Muchas veces Caetano Veloso ha hablado fuera de Brasil sobre su musicalidad, adorando su vitalidad, hasta dice en una música que no hay nada más pleno de alegría que un show suyo. ¿Qué opina?
- Agradezco mucho, que bueno, me hace muy feliz, agradezco inmensamente a mi amigo Caetano.

- Salve simpatía es como un grito de guerrero que lo acompañó mucho tiempo, ¿podría explicar qué sentido tiene para usted?
- Creo que las personas tienen que ser simpáticas una con las otras. Por eso siempre dije esta frase: “Alegría, simpatía y armonía”. 

- Me gustaría saber sobre su relación con San Jorge. ¿Cuándo comenzó a adorarlo como orixá? ¿Fue desde niño?
- Soy católico desde de niño, por obra de mis padres, fui monaguillo por toda mi infancia. Cuando comencé a cantar tuve a San Jorge como protector e agradezco todo lo que alcancé hasta ahora a él.

- Y dentro de sus colegas músicos, ha sido rechazado por dedicar a santos tantas músicas posibles de ser bailadas?
- Nunca pasé por esa situación.

- ¿Cómo se dio en usted la vinculación con las ideas de la Alquimia?
- Conocí muchos alquimistas fuera de Brasil y por eso resolví hacer un homenaje.

- Más allá de los santos, el fútbol y las mujeres aparecen como centrales... 
- Son cosas buenas que me gustan. 

- Es curioso que hace poco le dedicó una música a los emos. ¿Qué siente con el universo emo?
- Hice esta música porque conocí un emo en mi edificio y resolví homenajearlos. Los encuentro simpáticos y hablan con la gente cuando quieren.

- ¿Sabía que hay una parte de muchas fiestas familiares argentinas, llamada justamente carnaval carioca, donde se bailan sólo músicas brasileras, muchas de ellas suyas como Pais Tropical y Taj Mahal?
- Qué bueno, me pone feliz eso, se agradece.

- ¿Tiene planes de viajar a Argentina? ¿Tiene contacto con nuestra cultura? 
- Tengo contato, sí, porque conocí a Maradona hace poco tiempo, aquí en Brasil. No tengo aún ningún show agendado para ahí. Pero adoro Buenos Aires. 

- ¿Qué recomendaría como valores mayores para vivir una buena vida? 
- Tener una buena familia, cuidar la salud y la armonía entre las personas.




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