Mostrando entradas con la etiqueta Pintura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura. Mostrar todas las entradas
13.10.25
29.5.19
PENSAMIENTOS ANDANTES
Nicasio Díaz Llanos es pintor, ceramista, escultor y maestro acuarelista de Quequén, ciudad costera del sur de la provincia de Buenos Aires, de cuyo puerto ha hecho uno de los grandes temas de una creación estética expuesta a nivel nacional e internacional en prestigiosas galerías, museos y centros culturales. Conferencista y educador, nombrado embajador cultural del partido de Necochea, Díaz Llanos se presta en este encuentro reflexivo en su famosa Casa Museo del Faro, a un juego de asociaciones libres y pensamientos calmos, sobre temáticas como arte, vida, espiritualidad y creación. En sucesivos encuentros, el pintor ofrece su mirada sobre vínculos entre arte, religión y ciencia. También reflexiona sobre la originalidad de una obra o los cambios que el trabajo estético permanente traen en la percepción global, da cuenta del balance improvisación-cálculo en la creación estética. También diferencia aprendizaje de sabiduría y piensa el rol de la soledad en la vida del artista.
Etiquetas:
Acuarela,
Arte,
Arte Argentino,
Mar,
Nicasio Díaz Llanos,
Pintura
6.8.14
Entrevista: Daniel Pérez Acosta
.jpg)
Arte, incertidumbre, libertad...
El artista plástico uruguayo, reconocido internacionalmente por su trabajo de fuerte impronta africanista, habla del arte que logra conectar al hombre con sus misterios. Y asegura que el impulso artístico más potente es el que ofrece preguntas inquietantes antes que certezas tranquilizadoras.
Quien ya conoce su trabajo estético, desde las celebradas series de músicos de jazz o los retratos de personajes elegantes de principios del siglo XX que ha expuesto en América y Europa, tiene la oportunidad de vincularse en esta entrevista (compartida en su audio original) de otra virtud del pintor Daniel Pérez Acosta: su capacidad de reflexionar sobre arte y vida con la misma sensibilidad con que genera imágenes llenas de fuerza y delicadeza.
3.9.09
Arte Digital
En la era de la Comunicación el arte se genera más cerca del código binario que de los pigmentos de un taller. Aunque es presa de prejuicios tradicionalistas, la disciplina está creando un circuito paralelo en el mercado y ya aparece, según especialistas, hasta un Leonardo 2.0.
Diego Oscar Ramos - Concepto F - 2008
Imágenes: Susana Perez Tort - Alicia D´Angelica
Una de las primeras referencias que surgirán al ingresar el término Arte Digital al Google será la de Wikipedia, la enciclopedia virtual en la que confiaremos inicialmente, como para estar bien a tono con estos tiempos. Considerado entonces como una “disciplina creativa que comprende obras en las que se utilizan elementos digitales en el proceso de producción y/o en su exhibición”, pareciera que podríamos incluir hasta los dibujos más simples hechos hasta con el programa Paint del primer Windows, no todo es tan simple. Porque la enciclopedia colectiva de Internet también asegura que no incorpora en esta corriente a retoques menores de fotografías, escaneo de obras realizadas a mano o la creación básica de objetos geométricos en 3D. En realidad, el punto central del uso considerado artístico de estas tecnologías informáticas está dado en su logro efectivo de servir a “la expresión de sensaciones, ideas y búsquedas personales”. En esa relación suelen apoyarse algunas visiones tradicionalistas que, antes que arte, consideran como pericia técnica a estos procedimientos.
Lo cierto es que la discusión sobre la relación entre arte y tecnología tiene ya tanta tradición como los cuadros más clásicos de la historia del arte occidental, por lo que para despejar dudas teóricas sin abandonar la sensibilidad estética, pocos testimonios son tan ideales como el de Susana Pérez Tort, artista plástica argentina de formación clásica, con producción convencional y digital, además de ser una investigadora con amplia participación en eventos internacionales ligados al Arte Electrónico. “En todas las oportunidades he presentado conceptos sobre el tránsito del arte analógico al digital, el estatuto de veracidad de la imagen a partir de la aparición de lo digital y sobre el vínculo entre imagen digital y sociedad”, resume la artista antes de desgranar el tema. Dirá que estamos viviendo un giro inmenso en el campo del arte, donde un punto de transformación se da por la inmaterialidad de obras que nacen de un código binario descifrado por la computadora y creado sin contacto material con la imagen en su producción. “Es sólo apariencia vista en el monitor, no es física como el contacto del pintor con los pinceles y la tela”, explica y detalla que la virtualidad de este tipo de creaciones presentan grados muy distintos: “Se puede trabajar con un software creado por terceros, como pasa hasta ahora con mi obra, o bien crear el propio software para lo que se desea realizar, como un movimiento robótico o una interacción entre espectador y obra”.
Arte mediático
Pérez Tort menciona al artista brasilero Eduardo Kac, premiado en certámenes de Arte Electrónico como el ARCO BEEP 2007, como uno de los artistas que sobresale por ser capaz de usar toda la oferta brindada por el universo electrónico. Agrega en su lista de destacados a la obra Faccsinum del francés Christophe Bruno o a la reciente Brain loop del italiano esloveno Davide Grassi, donde hace interactuar un casco de realidad virtual con el programa Google Earth para producir imágenes, como ejemplos extremos “para percibir cuán lejos estamos del caballete y la tela”. Y antes de que sigan las preguntas, recomienda buscar estas obras en Internet, para ver con los propios ojos un destino inmaterial del arte que, al menos por ahora, se halla lejos de su propio trabajo. “Mi obra se inicia con los medios tradicionales, impresa y presentada como el tradicional grabado, con una tirada de copias, impresas por medios digitales, o bien proyectándose en pantallas”, explica la artista rosarina y da pistas para rastrear un proceso estético técnico y social que habla mucho de cómo se van transformando nuestras formas de vida: “El arte ha girado mucho desde que un artista pintaba solo en su taller, o un grabador frente a su prensa o un escultor frente al barro, del taller giramos a una suerte de laboratorio de ideas y luego a un laboratorio de ingenierías para luego consolidar obras que se maridan con video, cine, fotografía, escultura, actuación en vivo e inclusión de robots”. En esta tendencia unificadora, perceptibles cotidianamente en el celular que incluye ya fotos y acceso a Internet, la figura misma del genio individual está mutando hacia la creación colectiva y se presentan nuevos puntos críticos. “En este momento en los grandes premios y festivales electrónicos asistimos a obras que como requieren de alta tecnología o ciencia dan como resultado obras que son más ingeniería que arte y se acercan más al juego electrónico que a la creación artística”, expresa sin caer en tecnofobia, ya que considera que “llegará el momento en que sean cada vez más los artistas formados en tecnología para que este fenómeno se revierta”.
En ese sentido, luego de acentuar que hasta el nombre de la Escuela Nacional de Bellas Artes acaba siendo anacrónico, está ocupada actualmente en una creación colectiva, una video instalación interactiva en base a La invención de Morel, el antiguo texto donde Adolfo Bioy Casares preanunciaba complejas tecnologías de virtualidad. Lo considera una verdadera apuesta, porque más allá de los premios que le ha traído su obra individual pasada, siente que hay un plus de sinceridad artística en estar alineada con el actual paradigma: la obra multimedia interactiva. “Este tipo de proyectos implica años de debate y de creación de medios electrónicos, filmación de video, edición, antes de llegar a los aspectos puramente artesanales de la manipulación de los instrumentos con los que se consolida la obra”, detalla y aporta sentidos contrastantes con los conceptos radicales – y seguramente superficiales – que catalogan al arte digital o electrónico como puro artificio técnico ajeno al alma humana. “Hay cierto desdén por la tecnología en sí misma, los apocalípticos sostienen que el medio electrónico y esta sociedad de la información es algo antinatural y ese es un prejuicio”, sentencia y comenta que muchos artistas tradicionales ningunean lo digital, como si los pinceles o las pinturas no fueran también instrumentos técnicos. Así, el mercado puede estar comenzando a incorporar las nuevas creaciones multimediáticas en una categoría híbrida llamada Nuevos Soportes, pero suele dejar a lo digital a certámenes específicos de imagen electrónica. En este contexto, Pérez Tort no se siente hermanada ni con los intransigentes tecnófilos ni con los tremendistas tecnófobos y pone en el centro del arte a la creación de sentido y se muestra sensible a lo que quiere hablarnos esta época: “Protagonizamos un nuevo sistema perceptivo abierto por el menú que ofrecen las nuevas tecnologías y será capacidad y don de cada artista el que este campo sin límites tenga sentido para el espectador, como lo ha tenido el arte a lo largo de su historia”.
Arte natural
“Los programas para diseño de fractales parten de fórmulas complejas y es el artista quien debe modificar los valores y las funciones para generar sus imágenes, los colores se aplican también en base a fórmulas y el resultado depende del manejo que haga de estas herramientas”, comenta la diseñadora y asegura que las matemáticas pueden generar mucha belleza. Reconoce también el riesgo presente de cierta estandarización de algunos adelantos técnicos que hasta pueden congelar la creatividad. Eso le aconteció con el advenimiento de la comercialización vía Internet de numerosos objetos en 3D prediseñados y texturizados preparados para el uso inmediato en la publicidad, el diseño de video games o la arquitectura. Los que ponen en crisis el concepto de autoría de algunos desarrollos de artistas digitales dedicados a esta rama del arte que sólo combinen elementos listos para usar. Su entusiasmo original se basó en su propósito, desde el inicio de su carrera, para “armar escenarios virtuales, colocar cada objeto en su lugar, aplicar una textura acorde, crear las luces correspondientes y determinar el ángulo más ventajoso para obtener una buena imagen final”. En cuanto a sus diseños en 3D, asegura que poseen una ardua postproducción, ya que "los renders suelen no ser perfectos y siempre es necesario retocar errores y corregir varios efectos indeseados". Mientras tanto, sigue estudiando programas, plugs inns y diferentes procedimientos para mantener la espontaneidad en las técnicas informatizadas y dice sentirse muy cómoda en esta categoría estética en la que nació como creadora y acepta que llevará aún un tiempo lograr la aceptación total:. Por eso, asegura: “Debemos tener paciencia hasta que se den cuenta de que no desplazaremos a ninguna otra disciplina para tomar su lugar, sino que estamos apareciendo para sumarnos, porque la computadora, como los pinceles, cinceles o espátulas, es una herramienta más al servicio del arte, que pone en nuestras manos herramientas inéditas que amplían los límites y permiten lograr obras imposibles a través de los métodos tradicionales”.
Popes digitales
“Creo que el Leonardo del arte electrónico es Eduardo Kac, artista también del llamado arte transgénico y arte telemático", asegura Pérez Tort, destaca también a las obras interactivas de Antoní Muntadas y menciona como valiosos los tempranos aportes del argentino Gyula Kosice, “un artista visionario quien desde los años ´40 propone una estética que culminará con las expresiones electrónicas”.
http://www.artecg/ (artistas y noticias de arte y nuevas tecnologías)
www.uoc.edu/artnodes/esp (revista especializada)
Etiquetas:
Arte Argentino,
Pintura,
Revista Concepto F
27.5.09
Daniel Pérez Acosta
..
Desde Palermo Negro, su taller y sala de exposiciones, el artista plástico nacido en Uruguay desarrolla un arte con fuerte raíz en la tradición afro sudamericana. En plena expansión mundial de su trabajo, es parte también de Ciudadano de nuestro continente, flamante entidad que propugna la unidad real de los pueblos americanos....
Diego Oscar Ramos - Revista Uno Mismo - Sept. 08
...
Algo primitivo y afectivo llama la atención en la vidriera de la galería, que no está apenas en la belleza estética de las imágenes expuestas, sino en el conjunto que forman con el mueble de madera que les da sostén. Ese rasgo de refinamiento pictórico con una rusticidad de carpintería popular ya estaba cuando hace seis años el uruguayo Daniel Pérez Acosta - autor del mobiliario y de los cuadros - creaba Palermo Negro en una zona donde ahora se genera una nueva región de galerías. Quien además de pasar rápido se haya tomado el tiempo de pararse a mirar sus imágenes y hablar con él, que allí tiene su taller, habrá tenido en su culto a la conversación calma y plena de historias de sus antepasados una continuidad con lo que se siente con su arte. Es que en sus elogiadas series de músicos de jazz, sus personajes elegantes de principios del siglo XX o sus enormes damas de mirada penetrante – que lo han convertido recientemente en artista de la galería Punto Arte de Barcelona y de compartir un cotizado espacio junto a pintores como Miró o Waldimar Las en la casa de subastas Lamas Bolano de Madrid – pueden verse las huellas de lo que vivió en una infancia donde la plástica, la música y el baile eran manifestaciones cotidianas.
...
Arte y tiempo
Flores y carboncillos
...
TRAYECTORIA
CIUDADANO AMERICANO
Como colaborador habitual del programa de radio Nuestro Continente, donde su creador José Palomino Cortez trabaja desde hace años en la difusión de la cultura de Latinoamérica, Pérez Acosta se ha integrado a una asociación sin fines de lucro nacida de la emisión de Radio Nacional. Así, también él tiene su carnet de Ciudadano de Nuestro Continente, que certifica su participación activa en reuniones donde su adoración por la cultura de la oralidad se ve fortificada en intercambios de ideas e historias con personas de diferentes nacionalidades y orígenes. Todas hermanadas en un anhelo de unificación continental. Junto a miembros creadores como Juan Palomino o José Narosky, el artista se dice entusiasmado en la posibilidad que brinda este espacio de recuperar el diálogo de cosas que nos pertenezcan. “Tener delante personas de otras latitudes, con otro clima, con otra historia, me fascina y ratifica mi identidad”, expresa Pérez Acosta y habla de su aporte: “Transmitiré desde mi oralidad mi historia, mi origen, mis costumbres, que inevitablemente tendrán que ver con lo afro latinoamericano”.
Etiquetas:
Arte,
Daniel Pérez Acosta,
Pintura,
Revista Uno Mismo
17.4.09
Ciruelo

Soñador de dragones
Por su imaginario visual, habitado por criaturas mágicas, es uno de los ilustradores argentinos de mayor suceso mundial.
Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Abril 09
Ciruelo Cabral vive sobre una montaña solitaria, al borde del mar, en contacto con la naturaleza, en la localidad española de Sitges, a media hora de Barcelona, la gran ciudad cuyo patrono espiritual es San Jorge, el santo guerrero que enfrenta con su espada a un enorme dragón, bajo la mirada atenta de una princesa cautiva. Pocos sitios deben de ser más propicios para un trabajo como el de este argentino que, desde su hogar y rodeado de su familia, elabora arrobadoras imágenes de mundos habitados por caballeros, doncellas, amazonas, hadas y dragones, los que recientemente lo han llevado a protagonizar una exposición en Buenos Aires. “El mundo del dragón me invadió cuando me vine a vivir a Barcelona y desde entonces vengo estudiando todo lo relacionado con él en las diferentes culturas ancestrales. En mis constantes viajes por exposiciones o ferias se me acerca mucha gente a contarme experiencias realmente increíbles con la figura del dragón y las que más me suelen impresionar son las que me cuentan niños de corta edad”, cuenta el dibujante, que en su propia infancia se vio llamado por la estética fantástica de las historietas, los libros y hasta la televisión argentina, con sus matinés de cine épico. “Me impresionaban mucho, sobretodo por la combinación con las músicas orquestales, aunque sospecho que mi interés por esos mundos viene con mi propia personalidad”, comenta Ciruelo, sin dar muchas más claves analíticas y mostrándose más afecto a confiar en sus sensaciones.


Como lo que sintió al observar a su hijo Angelo, cuando tenía siete meses, reaccionando frente a una pintura suya en el suelo. “Se acercó gateando y se puso a observarla detenidamente, mi mujer y yo nos sorprendimos por la atención y el tiempo que estaba dedicando, tenía una gran sensibilidad visual ya a esa edad y pensé que probablemente yo también era así”, reflexiona el dibujante. Dice que con el nacimiento de sus hijos, no sólo llegó una regularidad mayor en sus horarios, sino la rutina de seguir trabajando muchas horas, como siempre lo hizo, pero ahora compartiendo con la familia sus míticos diseños: “No separo mi trabajo de mi vida personal, de hecho mi estudio está en el medio de mi casa y mientras pinto mis hijos hacen sus deberes a mi lado y mi mujer trabaja en su escritorio en una zona del mismo espacio, somos muy familieros”, asegura el hombre que logra fascinar al mundo con sus criaturas fantásticas, las que hasta pueden dar miedo en el caso de algunos de sus dragones. O hasta ser calificadas de oscuras al retratar un universo tan polisémico como el medieval, que inspira una obra donde magos y hechiceros también tienen su presencia marcada. “Mi trabajo es interactuar con energías y conciencias de la naturaleza que en nuestra sociedad actual se han olvidado, pero mi mundo no tiene nada de oscuro y si en alguna pintura se ve un dragón amenazante se debe entender más como si se tratara de un documental de leones que en ciertos momentos son fieras peligrosas”, explica Ciruelo, recuerda que hubo un proceso católico de demonización de la serpiente y el dragón, que luego se extendió a la estigmatización del aborigen americano como un ser sin alma. “En otras culturas la figura del dragón es una más de tantas que pueblan el universo, y no se la considera ni buena ni mala de por sí”, agrega el plástico, que en sus últimas creaciones ha trabajado especialmente sobre la figura del dragón blanco, una imagen no tan presente en las ilustraciones clásicas.
Sentimientos puros
Claro que aparecen en leyendas anglosajonas como las del Mago Merlín, como acota el ilustrador. Pero el que creó recientemente, llamado Hobsyllwin y a quien describe como “un ser especial, de sentimientos puros y conciliadores, protector de la justicia y el conocimiento ancestral”, es nada menos que el personaje central de su primera novela, Hadas y Dragones, lanzada el año pasado. “No hay muchas historias en las cuales las hadas y los dragones se vean interactuando, sin embargo en mi arte aparecían continuamente como dos fuerzas antagónicas, me gusta pintar ese contraste y poner en evidencia esas texturas tan opuestas e igualmente ricas”, señala el artista, que tuvo necesidad de decir más cosas que lo que expresó en 2004 en su Cuaderno de Viajes, donde los textos tenían el espíritu sintético de un haiku. Ahora, dice Ciruelo, “necesitaba contar un montón de cosas importantes, como el verdadero poder del arte, la necesidad de que volvamos a vivir en unión con nuestra Pachamama y el respeto al conocimiento de nuestros ancestros”. Para este mensaje el formato de novela ilustrada le resultó ideal, por el poder conjunto de las imágenes y las palabras. Hechizo al que habría que sumar la música, no sólo porque ha hecho tapas de discos para artistas como Steve Vai o Luis Alberto Spinetta, sino por su propia creación como músico, la que acompaña muchas de sus exposiciones. “Toda mi vida busqué la unificación total entre todas las artes para crear un universo mágico, escucho música continuamente mientras trabajo y gracias a la tecnología actual puedo grabar en mi propia casa con gran calidad y comodidad, así que en el futuro habrá más producciones musicales mías”, promete Ciruelo desde su casa en Sitges. Allí la cercanía afectiva de sus hijos Angelo y Lys, inspiradores de su novela, acentúan su alegría de poder dedicarse a la creación de universos mágicos. Esos que intuía de niño en Buenos Aires y que pudo ver en su montaña española, donde dicen algunas leyendas que, en lo más hondo de una cueva, habita un enorme dragón blanco, que sólo conversa con quien quiera dibujarlo.
Claro que aparecen en leyendas anglosajonas como las del Mago Merlín, como acota el ilustrador. Pero el que creó recientemente, llamado Hobsyllwin y a quien describe como “un ser especial, de sentimientos puros y conciliadores, protector de la justicia y el conocimiento ancestral”, es nada menos que el personaje central de su primera novela, Hadas y Dragones, lanzada el año pasado. “No hay muchas historias en las cuales las hadas y los dragones se vean interactuando, sin embargo en mi arte aparecían continuamente como dos fuerzas antagónicas, me gusta pintar ese contraste y poner en evidencia esas texturas tan opuestas e igualmente ricas”, señala el artista, que tuvo necesidad de decir más cosas que lo que expresó en 2004 en su Cuaderno de Viajes, donde los textos tenían el espíritu sintético de un haiku. Ahora, dice Ciruelo, “necesitaba contar un montón de cosas importantes, como el verdadero poder del arte, la necesidad de que volvamos a vivir en unión con nuestra Pachamama y el respeto al conocimiento de nuestros ancestros”. Para este mensaje el formato de novela ilustrada le resultó ideal, por el poder conjunto de las imágenes y las palabras. Hechizo al que habría que sumar la música, no sólo porque ha hecho tapas de discos para artistas como Steve Vai o Luis Alberto Spinetta, sino por su propia creación como músico, la que acompaña muchas de sus exposiciones. “Toda mi vida busqué la unificación total entre todas las artes para crear un universo mágico, escucho música continuamente mientras trabajo y gracias a la tecnología actual puedo grabar en mi propia casa con gran calidad y comodidad, así que en el futuro habrá más producciones musicales mías”, promete Ciruelo desde su casa en Sitges. Allí la cercanía afectiva de sus hijos Angelo y Lys, inspiradores de su novela, acentúan su alegría de poder dedicarse a la creación de universos mágicos. Esos que intuía de niño en Buenos Aires y que pudo ver en su montaña española, donde dicen algunas leyendas que, en lo más hondo de una cueva, habita un enorme dragón blanco, que sólo conversa con quien quiera dibujarlo.
Biografía


Ciruelo Cabral nació en Buenos Aires, el 20 de Julio de 1963. Trabajó en una agencia de publicidad desde los dieciocho hasta los veintiún años, hasta que se convirtió en ilustrador independiente. En 1987 viajó a Europa y se estableció en Sitges, Barcelona desde donde trabaja para editores de países como España, Inglaterra, Estados Unidos, China o Alemania. Trabajó en varias ocasiones para el director de cine George Lucas para quién realizó las tapas de su trilogía Chronicles of the Shadow War, continuación de la historia Willow. También realizó dos pinturas para su colección personal y está trabajando en una nueva vinculada a Star Wars. Además de haber expuesto en todo el mundo y publicado seis libros propios, realizó pinturas para las famosas Cartas Magic Wizards of the Coast y entre sus quienes le encargan imágenes figuran Bantam, Berkley, Tor Books, Warner, Ballantine, Heavy Metal y Playboy.
Petropictos

Entre las creaciones de Ciruelo, un lugar especial ocupan los petropictos, imágenes sobre piedras que aprovechan sus relieves. “Siempre fui un coleccionista de piedras y fue en 1995 que espontáneamente me puse a pintar en ellas desatando una tormenta de sensaciones artísticas que nunca antes había experimentado”, comenta el artista y agrega: “El hecho de que yo me base en la forma y las rugosidades que ya tiene la piedra para conseguir figuras reconocibles con sólo pintarlas es un trabajo en colaboración, siento que hay un diálogo entre las piedras y yo que me revela las formas que se han almacenado ahí, la mayoría de los que ven mis Petropictos sienten ese proceso mágico y se emocionan”.

Entre las creaciones de Ciruelo, un lugar especial ocupan los petropictos, imágenes sobre piedras que aprovechan sus relieves. “Siempre fui un coleccionista de piedras y fue en 1995 que espontáneamente me puse a pintar en ellas desatando una tormenta de sensaciones artísticas que nunca antes había experimentado”, comenta el artista y agrega: “El hecho de que yo me base en la forma y las rugosidades que ya tiene la piedra para conseguir figuras reconocibles con sólo pintarlas es un trabajo en colaboración, siento que hay un diálogo entre las piedras y yo que me revela las formas que se han almacenado ahí, la mayoría de los que ven mis Petropictos sienten ese proceso mágico y se emocionan”.
Etiquetas:
Arte Argentino,
Ciruelo,
Pintura,
Revista Uno Mismo
10.3.09
Ramón Ayala
Por El cosechero, Posadeña linda o El Mensú – que le diera su apodo y que hasta el Che habría cantado en Sierra Madre – se lo reconoce como el mayor poeta del litoral. Con medio siglo de carrera e interpretado por artistas que van de Mercedes Sosa a Liliana Herrero, el misionero debutó en Cosquín, hará una gira latinoamericana y dice estar en su mejor etapa.
Diego Oscar Ramos - Crítica de la Argentina - Fotos: Carlos Furman
Hace mucho calor en Buenos Aires y la profusión de plantas y pinturas de la selva misionera hacen de su departamento una suerte de sede viva de la región que Ramón Ayala recrea desde hace más de 50 años. Ese lugar donde por estos días se bautizó con su nombre a un anfiteatro frente al río Iguazú, en su Misiones natal, territorio al que le compone música, poemas y pinturas desde la distancia. Ayala se mudó a la capital cuando murió su padre, antes de sus siete años, y desde aquí se fue convirtiendo, a la par de una carrera como guitarrista en agrupaciones folclóricas, en el máximo poeta del Litoral, respetado en el ambiente más por las versiones de sus composiciones a cargo de artistas de toda vertiente folclórica –desde Mercedes Sosa, Ramona Galarza o Teresa Parodi hasta Los Nocheros o Liliana Herrero– que por sus propias interpretaciones. Hasta ahora. Luego de que “Posadeña linda”, “El jangadero”, “Canto al río Uruguay” o “El cosechero” se cantaran cientos de veces en el Festival de Cosquín, este fue el año de su primera presentación en el escenario principal Atahualpa Yupanqui.“Fue bárbaro porque, pese a su luz y su sombra, este festival es la vidriera mayor de Latinoamérica; asomar el hocico ahí ya es un triunfo. Hasta ahora, yo tampoco me creía en condiciones de representar mi obra con mi voz, ni de llegar con la magnitud con que lo puedo hacer ahora”. Seguro de la técnica de voz diafragmática y de su destreza instrumental en la guitarra de diez cuerdas, esta especie de João Gilberto analítico y de alma renacentista presta atención meticulosa a sus capacidades expresivas. “Todo es producto de un trabajo sin prisa y sin pausa, ando detrás de la imagen de la palabra, burilándola para el poema y la canción, para redondear la idea que represente un estado de la vida, una angustia, un amor, una lucha del hombre, cuestiones que necesitan madurarse, transitar por todos sus arduos caminos, para que al final surja la canción pura o eterna, como El mensú, que tiene 50 años y todavía está en vigor”.
La vigencia hace que aún hoy tenga como apodo el título del tema que escribiera sobre el cosechero de la yerba mate y que impactara hasta al Che Guevara, quien la habría cantado con sus hombres en tiempos revolucionarios. “Estuve con él en Cuba en el 62, cuando era ministro, fui invitado por el Instituto de Amistad por los Pueblos, porque mi obra siempre tuvo un clima social, y ahí me enteré por él que la cantaban en los fogones de Sierra Maestra. Es que el Che fue gestado en Misiones, los padres tenían obraje ahí”. Ayala recuerda que en aquel encuentro, de madrugada, junto a sesenta personas, entre artistas y políticos, percibió en Guevara una mente amplia y atenta. Y lo mismo deja sentir el misionero cuando lanza risotadas de pájaro para festejar sus relatos. “Uno de los secretos de la vida es el humor, la risa libera endorfinas que lubrican todo el organismo; y las broncas, las maledicencias, las telarañas de la mente, liberan ácidos, por eso mejor vivir lubricado que oxidado”.
Dice también que Mercedes Sosa, Los Trovadores o Los Cuatro de Córdoba han hecho versiones inoxidables de sus temas: “Uno ve un respeto por la obra y un acierto en la orquestación vocal”. Ese estado de tranquilidad festiva lo encuentra al inicio de una gira nacional y latinoamericana para presentar Testimonial, donde actualiza hitos junto a nuevas composiciones.“Estoy en mi mejor momento, por la voz diafragmática, por un andar a gusto por el diapasón o el pentagrama y por lograr mantener en el tiempo una imagen de un tipo de 50, cuando tengo 200”, dice el poeta, lanza otra carcajada selvática y retoma: “La persona que no tiene misterio se vuelve chata o vacía como un zapato sin pie. Mantener el misterio es importante; el público necesita un cuento. Y la canción, cuando está bien hecha, puede contar en tres minutos lo que otros en un libro entero”.
Así como algunos temas precisan de géneros precisos para abordarlos, la selva misionera le sugirió a Ayala una de las creaciones por la que se lo conoce en el mundo, el gualambao. “Es un ritmo único en Latinoamérica, porque todos, el chamamé, la zamba, la cueca, el malambo, el gato, la chacarera, la huella, son de 6/8, pero este es de 12/8, son doce corcheas, permite una gran melodía, casi sinfónica. Con él quiero representar la selva y las cataratas del Iguazú, cómo vas a decir a la catedral del agua o las ruinas de San Ignacio con un chamamé, tenés que decirlo con otra hondura”, explica el misionero, cuya invención ha sido interpretada ya por diversos grupos corales sudamericanos y españoles.
Entre los libros de Ramón Ayala figuran "Cuentos de tierra roja", "Canciones, poemas y dibujos" – editados por la Universidad Nacional de Misiones (UNAM) - y “Desde la selva y el río”, editado por Roberto Vera Editor. Tiene otros libros inéditos, como los poemarios “Canciones para curar el alma” y “Confesiones a partir de una casa asombrada”. En lo plástico, ha expuesto en galerías argentinas, sudamericanas, europeas y asiáticas sus creaciones realizadas a través de una técnica propia inspirada en el cubismo para retratar también regiones y personajes litoraleños, incluyendo las figuras del credo religioso popular selvático guaraní. Para ver sus cuadros y tener más información: http://guitarrasweb.com/ramonayala.
14.2.09
Mariano Alvarado
Pintor del UniversoEl artista plástico crea, desde hace 20 años, imágenes naturales nacidas de estudios de Taoísmo e investigaciones con pigmentos puros.
Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Feb. 09

“Las imágenes que pinto surgen de una necesidad interna y puedo decir que el arte me ha dado la posibilidad de conocer otros mundos, aunque siempre lo más importante es vivir”, comenta el artista plástico argentino Mariano Alvarado, de visita en Buenos Aires, donde se formó como licenciado en Bellas Artes, tuvo su primera formación plástica con maestros como Alberto Sorzio y expuso en importantes galerías porteñas. Hoy vive en la localidad española de Murcia, donde al llegar en 1989 la experimentación constante con pigmentos puros lo llevó a lo que hoy considera su más fuerte identidad como artista.Lo particular es que estas Cosmogonías, que a primera vista podrían ser percibidas como un trabajo inspirado en las imágenes captables con telescopios o satélites, han tenido como fuerza gestante a la meditación y su pasión básica por la naturaleza y sus misterios. “La pintura está ligada a mi sentimiento fuerte de religiosidad y me gusta mucho crear espacios de contemplación, que evoquen sentimientos, por lo que me hace sentir bien que la gente viva sensaciones de paz con el arte, eso es lo que me motiva a seguir creando”, dice Alvarado, hombre ligado en distintas etapas de su vida a filosofías orientales que pasaron por el budismo tibetano o el I Ching y desembocaron en el Taoísmo, que hoy en día siente como una fuente de comprensión de la vida misma, con sus ciclos y sincronías.
“Cuando encontré la palabra cosmogonías en el diccionario me di cuenta de que tenía que ver con todo lo que estaba haciendo, porque había trabajado mucho tiempo en cómo se cierra y se abre la materia, en cómo se va gestando, temas a los que llego por la filosofía oriental que descubro hace 20 años”, cuenta el artista plástico y agrega que el título elegido es apenas una pista para conducir levemente la lectura del espectador.
“Lo que verdaderamente me interesa es sugerir, crear espacios donde la gente pueda imaginar”, dice Alvarado, artista de una fuerte influencia del expresionismo europeo, que vivió de cerca en su estadía en el París de los años 80, antes de radicarse en España. Entonces se caracterizaba por pintar rostros de expresión muy fuerte, hasta agresiva, que luego entendió que reflejaban la crisis política de los setenta latinoamericanos. De todos modos sería apenas una etapa previa a su búsqueda de zonas internas más pacíficas, cuando incorporó la meditación, en un proceso de cambio personal que también aparecía en su arte.
“Empecé por una parte abstracta, fui llegando a los espacios de cielo y de suelo, a la Tierra vista desde el espacio, me fui yendo cada vez más para arriba y así despegué”, comenta, gesticulando con fuerza y explicando luego que la temática astronómica ha estado entre sus gustos, pero nunca específicamente enfocadas para realizar obras basadas en tomas fotográficas. sí lo aclara: “Trabajo con la imaginación, siempre me ha gustado ver esas imágenes, me pasó que algunas llegaran a parecerse a algunas reales, pero llego a ellas sin ningún tipo de premeditación”. Su tarea cotidiana, detalla, opera sobre la mutación, pintando capa sobre capa y dejando surgir transformaciones. “Los hago trascender, algunos quedan a veces como sustrato de otros, todo es pura intuición, de repente surge un planeta, creo lugares y siento que necesito hacerlos”, comenta y define el lugar que estas Cosmogonías tienen en el espacio total de su obra: “Es la punta más auténtica que tengo como pintor”.
Trayectoria
Después de estudiar en 1961 con el pintor argentino Alberto Sorzio y de formarse como licenciado en Bellas Artes en el Consudec en el 78, se especializa en Arte Moderno en el Instituto de Cooperación para Ibero-América. En el 84 viaja a Paris, donde reside varios años, trabaja y recibe becas para diferentes proyectos artísticos, lo que repite en Murcia, donde se establece en 1989. Ha expuesto en Argentina, (Galería Sara García Uriburu, Azul Galerie, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, entre otras galerías porteñas y cordobesas como Galería Giacomo LoBue), en Francia (Caisse d'Epargne Ecureuil de Versalles, parisinas como 17 Rue du Dragon, Fundación Argentina en la Ciudad Universitaria, Fondation Internationale d'Acueuil Post-Universitaire) y España (en Murcia: Colegio de Arquitectos, Consejo de la Juventud, Contraparada 13, Galería Babel, Galería Detrás del Rollo, Molinos del Río, Hotel Melía, Glorieta de España o Galería Bambara, en Badajoz: Castillo de Luna Alburquerque en Badajoz y en Pamplona: Festival de Navarra).
Después de estudiar en 1961 con el pintor argentino Alberto Sorzio y de formarse como licenciado en Bellas Artes en el Consudec en el 78, se especializa en Arte Moderno en el Instituto de Cooperación para Ibero-América. En el 84 viaja a Paris, donde reside varios años, trabaja y recibe becas para diferentes proyectos artísticos, lo que repite en Murcia, donde se establece en 1989. Ha expuesto en Argentina, (Galería Sara García Uriburu, Azul Galerie, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, entre otras galerías porteñas y cordobesas como Galería Giacomo LoBue), en Francia (Caisse d'Epargne Ecureuil de Versalles, parisinas como 17 Rue du Dragon, Fundación Argentina en la Ciudad Universitaria, Fondation Internationale d'Acueuil Post-Universitaire) y España (en Murcia: Colegio de Arquitectos, Consejo de la Juventud, Contraparada 13, Galería Babel, Galería Detrás del Rollo, Molinos del Río, Hotel Melía, Glorieta de España o Galería Bambara, en Badajoz: Castillo de Luna Alburquerque en Badajoz y en Pamplona: Festival de Navarra).
Etiquetas:
Arte Argentino,
Mariano Alvarado,
Pintura
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
































